Volver al Inicio Usuario    Password   
 


 Orquestas participantes 
 Fotos 
 Video 

 Staff Eldorado 
 Confidencialidad 
 Uso de Cookies 

 
Suscribase al sitio de Orquestas Juveniles y reciba semanalmente las novedades en su email y obtenga además, acceso a todo el material disponible en el sitio
 

 
  Uso de Cookies  
     
  El sitio de Eldorado utiliza Cookies para el almacenamiento de las sesiones.

De esta manera un usuario puede comenzar una sesión y continunarla algunos días después.

Eldorado no obtiene ningún tipo de información personal y/o privada de los visitantes al sitio a través de ese método.

A continuación transcribimos un artículo donde explica que son las Cookies.
 
 



Todo sobre las Cookies

Desde hace algún tiempo las cookies han atraído un interés considerable en publicaciones sobre temas relacionados con los ordenadores, la Internet y la seguridad.

A pesar de que los grupos de anunciantes mantienen una guerra particular con ciertas organizaciones que promueven la intimidad en la Red, lo cierto es que las cookies continúan usándose extensivamente. La mayoría de los usuarios ya pueden rechazar a voluntad las cookies desde sus navegadores o bien desde un número cada vez mayor de programas y extensiones al navegador que las bloquean. De esta manera son libres de elegir si prefieren la navegación con cookies o sin ellas, de decidir si desean arriesgar su intimidad a cambio de ciertas comodidades y de una navegación más individualizada.

Con el tiempo se verá cuál es el destino de las cookies, si caerán en el olvido o se convertirán en estándar aceptado para extender las posibilidades del protocolo HTTP.

Lo más importante es que entretanto los usuarios de Internet sean informados acerca de la naturaleza real de las cookies, quiénes las usan y para qué, y qué riesgo real suponen para su intimidad. Mientras no surjan estándares al respecto, nada como la información para combatir los miedos irracionales.

Descripción

Las cookies constituyen una potente herramienta empleada por los servidores Web para almacenar y recuperar información acerca de sus visitantes. Dado que el Protocolo de Transferencia de HiperTexto (HTTP) es un protocolo sin estados (no almacena el estado de la sesión entre peticiones sucesivas), las cookies proporcionan una manera de conservar información entre peticiones del cliente, extendiendo significativamente las capacidades de las aplicaciones cliente/servidor basadas en la Web. Mediante el uso de cookies se permite al servidor Web recordar algunos datos concernientes al usuario, como sus preferencias para la visualización de las páginas de ese servidor, nombre y contraseña, productos que más le interesan, etc.

Una cookie no es más que un fichero de texto que algunos servidores piden a nuestro navegador que escriba en nuestro disco duro, con información acerca de lo que hemos estado haciendo por sus páginas.

Entre las mayores ventajas de las cookies se cuenta el hecho de ser almacenadas en el disco duro del usuario, liberando así al servidor de una importante sobrecarga. Es el propio cliente el que almacena la información y quien se la devolverá posteriormente al servidor cuando éste la solicite. Además, las cookies poseen una fecha de caducidad, que puede oscilar desde el tiempo que dure la sesión hasta una fecha futura especificada, a partir de la cual dejan de ser operativas.



¿Qué son?

Desde los comienzos de esta nueva tecnología, la expansión del uso de las cookies se ha visto seriamente retraída como consecuencia de una oleada de falsos rumores, verdades a medias y ríos de tinta de mala prensa.

Aunque las cookies no son más que un simple fichero de texto almacenado por el navegador del usuario en su disco duro, inexplicablemente han suscitado un clamor general en Internet, convirtiéndose tristemente en el centro de cruzadas alarmistas anti-cookie que abogan por la intimidad y el anonimato. Proclaman una serie de doctrinas, que gracias a la esencia abierta y tolerante de Internet se propagan en cuestión de días a cientos de miles de usuarios, más o menos ingenuos.



Riesgos

Lo que las cookies no pueden hacer

A pesar de que circulan muchos bulos sobre falsos virus por Internet, una creencia muy extendida entre los usuarios inexpertos es que las cookies nos pueden contagiar un virus (bueno, a nosotros no, al ordenador). Para ello, es requisito indispensable que la cookie contenga código ejecutable, por un lado, y además que luego se le mande ejecutar. En primer lugar, hasta la fecha no se conoce una cookie ejecutable; en segundo lugar, aunque la hubiera, además debería existir una aplicación que la invocase para que el código destructivo se ejecutara, lo cual exigiría una ardua labor de programación. Así que en vez de preocuparse por imaginarios virus transmitidos por las cookies, es mejor estar atento a los agujeros de seguridad tangibles y reales de los navegadores, a los fallos de seguridad de Java, JavaScript, ActiveX, CGI, y demás componentes de la “Familia Dinámica” de la Web.

Otro bulo muy extendido es que una cookie nos desnuda, desvelando nuestra intimidad. Una cookie de HTTP tampoco puede ser usada para extraer datos de tu disco duro, conseguir tu dirección de correo electrónico o robar información sensible acerca de tu persona. Para ello existen otras formas mucho más prometedoras y que ya funcionan bien sin necesidad de cookies. En definitiva, una cookie no almacena más información confidencial que la que le queramos dar al servidor que nos la envía.

Más bulos. También se dice que el servidor consigue acceso a nuestro disco duro gracias a las cookies. No es exacto. No hay que perder de vista que en el caso de las cookies no es el servidor el que lee o escribe en nuestro disco duro, sino el navegador, de la misma forma que lee o escribe en nuestro cache de disco (y nadie se rasga las vestiduras por ello, y eso que el Explorer tuvo un serio agujero de seguridad por su causa). El servidor pide al navegador que lea o escriba las cookies, pero, en ningún caso, tiene a través de ellas acceso directo a nuestro disco duro.



Lo que las cookies sí pueden hacer

Las cookies son simplemente texto, que se puede editar perfectamente con cualquier editor ASCII, y como tales, son elementos pasivos que no pueden emprender ninguna acción. Sólo pueden ser leídos o escritos, pero no pueden ejecutarse ni mandar ejecutar ningún programa, por lo tanto no representan ninguna amenaza para tu ordenador ni pueden infectarlo con ningún virus.

Es importante comprender que por diseño las cookies poseen las siguientes limitaciones:

Trescientas cookies en total en el archivo de cookies. Si llega la número 301, se borra la más antigua.

4 Kbytes por cookie, para la suma del nombre y valor de la cookie.

Veinte cookies por servidor o dominio (los hosts y dominios completamente especificados se tratan como entidades separadas y tienen una limitación de 20 cookies cada uno, no juntos).

Ninguna máquina que no encaje en el dominio de la cookie puede leerla. Es decir, la información almacenada en una cookie no puede ser leída por una máquina distinta de la que la envió. Ahora bien, en Internet Explorer, esto no es del todo cierto debido a un agujero de seguridad que permite a cualquier sitio web visualizar la información almacenada en las cookies. Puedes informarte sobre este fallo en Hispasec.

Aún así, las cookies no son un buen elemento de seguridad, ya que cualquiera que conozca mínimamente su funcionamiento podría acceder físicamente o tal vez a través de red local, pero no a través de Internet, a los datos guardados en las cookies dentro de un ordenador y utilizar todos los servicios a los que permiten acceder los nombres y contraseñas en ellas almacenados.

Por otro lado, sí que es cierto que lo que inicialmente se creó como un mecanismo para beneficiar al usuario ha sido pervertido para beneficiar al anunciante, que husmea nuestras idas y venidas y almacena perfiles de usuario para luego dirigirnos su propaganda personalizada. Esta posibilidad abre las puertas a especulaciones Orwellianas acerca de su venta a terceros o su análisis en oscuros despachos de Interior.



Usos de las cookies

¿Quién no ha pensado alguna vez en acceder a un sitio y encontrarlo personalizado a nuestro gusto? ¿A quién no le gustaría cuando se conecta a su librería virtual que le avisen de las novedades sobre aquellas materias que más le interesan? ¿A cuánta gente le parece un engorro tener que teclear su nombre y contraseña cada vez que se conecta a un sitio de pago? ¿Nunca has visitado una página con montones de información por los que tienes que bucear para encontrar lo que te interesa? ¿No estaría bien que cuando quieres bajarte programas de la red, no tengas que especificar siempre que lo quieres para Windows95 o para Mac?

Personalización, ésa es la palabra clave. La Tela de Araña Mundial (WorldWideWeb) constituye una fantástica herramienta para crear presentaciones con el potencial de llegar a cualquier persona en cualquier lugar del mundo (con conexión a Internet, claro). Aunque la idea es muy atractiva, en la práctica ocurre que la información presentada en las páginas se torna impersonal. Es algo así como comprar un CD-ROM por el cual puedes navegar, incluso admirar animaciones y escuchar sonidos y música, pero que es igual para todo el mundo, y como todos sabemos, las mismas cosas no nos interesan a todos por igual. Lo que realmente nos gusta son los productos a nuestra medida, confeccionados especialmente para nosotros.



Cómo configurar los navegadores

Está bien, ¿que no quieres saber nada de las cookies? Si estás convencido de que las cookies amenazan tu intimidad y estás dispuesto a vivir sin la comodidad que proporcionan, es tan fácil como desactivarlas, de forma que tu navegador te avise cada vez que le quieren colar una cookie.

Desgraciadamente, la opción por defecto tanto de Netscape como de Explorer es que las cookies sean aceptadas silenciosamente. En consecuencia, muchos usuarios pueden navegar durante años por Internet, albergar 300 cookies en su disco duro y ni siquiera saber que existen o qué son.



Netscape

En el menú Edición, en Preferencias..., en la entrada Avanzadas, marca la casilla Advertir antes de aceptar una cookie. Esto en realidad no desactiva la cookie, sino que obliga al navegador a mandarte un aviso cada vez que le envían una cookie. Con decir que no la quieres se acabó el problema. Sin embargo, más que una solución, esta componenda puede llegar a ser una tortura si nos conectamos a un sitio que nos mande una cookie con cada imagen, inundándonos con ellas. Dispones también de una serie de opciones alternativas sobre las cookies. Si de verdad estás lleno y no quieres tragar ni una más, selecciona la opción de 'Desactivar cookies' siempre y a correr.



Microsoft Internet Explorer

Si usas Microsoft Internet Explorer, en el menú Herramientas, en Opciones de Internet..., en la pestaña Seguridad, pulsa el botón Personalizar nivel...”. Busca la sección sobre cookies y configúrala como te haga sentir más a gusto. Verás que también se ha incluido la opción de no recibir ninguna cookie. Selecciónala si no quieres saber nada de ellas.



Fuente:

Copyright © 1997-1999 Gonzalo Álvarez Marañón, CSIC. Todos los derechos reservados.

Criptonomicón es un servicio ofrecido libremente desde el Instituto de Física Aplicada del CSIC.
 
     
     
 

 
 

 
 

 
Si desea contactarnos puede hacerlo a: info@orquestasjuveniles.com.ar
Para cualquier consulta o sugerencia acerca de este sitio, contáctenos a: webmaster@orquestasjuveniles.com.ar